María Eugenia Vaz Ferreira (1875-1924)



Unico poema

Mar sin nombre y sin orillas,
soñé con un mar inmenso,
que era infinito y arcano
como el espacio de los tiempos.

Daba máquina a sus olas,
vieja madre de la vida,
la muerte, y ellas cesaban
a la vez que renacían.

¡Cuánto hacer y morir
dentro la muerte inmortal!
Jugando a cunas y tumbas
estaba la Soledad?

De pronto un pájaro errante
cruzó la extensión marina;
?Chojé? Chojé?? repitiendo
su quejosa marcha iba.

Sepultóse en lontananza
goteando ?Chojé? Chojé??;
desperté, y sobre las olas
me eché a volar otra vez.